No hay más oportunidades para salvar el planeta

No hay más oportunidades para salvar el planeta

06-05-2019

‘No hay más oportunidades para salvar el planeta’

Dolors Armenteras es una colombiana que participó en la elaboración del informe sobre biodiversidad.

La colombiana Dolors Armenteras Pascua hizo parte del equipo de 150 expertos que elaboró el completo y ambicioso informe de la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes), presentado el lunes en la Unesco.

Magíster en Conservación Forestal, doctora en Geografía y directora del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) de la Universidad Nacional, Armenteras habló con EL TIEMPO sobre el impacto y las implicaciones de este informe.

No se hacía un documento así desde 2005, ¿cuáles fueron los principales desafíos?

Desde mi punto de vista, el mayor reto fue encontrar un camino para convertir las evidencias en hallazgos útiles para la toma de decisiones a nivel global. Esto es importante porque va más allá de hacer un diagnóstico o mostrar unas evidencias que realmente tengan un impacto. Si no actúan hoy los políticos estamos en problemas, y en este momento se les está ofreciendo opciones, acciones y caminos.

Otro gran desafío fue incorporar todo tipo de conocimiento y es la primera vez en que se incluye la voz de comunidades locales e indígenas de todo el mundo. Finalmente, colocar la biodiversidad en el top de la agenda política mundial.

De mi capítulo, por ejemplo, se destaca que los pueblos indígenas y las comunidades locales (IPLC, por sus siglas en inglés) son actores centrales, actualmente administran o tienen derechos de tenencia sobre, al menos, el 28 % de la superficie terrestre global, incluido al menos el 40 % del área protegida formalmente, y aproximadamente el 37 % de los paisajes ecológicamente intactos’.

Para mantener el suministro de agua dulce es clave incluir en las decisiones a los pueblos indígenas y las comunidades locales, en la planificación y gestión del agua y el uso de la tierra (incluidas las áreas protegidas y la pesca).

¿Cuáles consideras que son los mensajes más importantes y urgentes que arroja el Ipbes?

Primero, que la naturaleza sustenta y sostiene la calidad de vida de las poblaciones, a pesar de ello seguimos haciéndonos/infringiéndonos un daño tremendo. Algunos de los beneficios que la humanidad obtiene de la naturaleza son irremplazables.

Segundo, que hay una inequidad (grupo social, de país, de región) en la distribución. Los beneficios materiales que los hombres obtienen de la naturaleza se han incrementado; por ejemplo, se encontró que la producción de madera ha llevado a 47 millones de puestos de trabajo; mientras que los beneficios que no son materiales o son de tipo reguladores (polinización, carbono del suelo) se han degradado. Las pérdidas económicas en producción agrícola son de hasta US $ 577 mil millones (por perder polinizadores) o están en riesgo hasta 300 millones de personas (por pérdida de ecosistemas costeros que protegen contra inundaciones, extremos climáticos, subida del mar, etc.).


Hay más especies en peligro de extinción que nunca. A nivel mundial se está produciendo una homogeneización biótica. En los últimos 50 años se ha acelerado la pérdida de biodiversidad por el incremento en los motores o causas, que son los mismos de siempre: uso de la tierra, sobreexplotación de los recursos, cambio climático, contaminación, especies invasoras.

¿Bajo estos escenarios se pueden cumplir los compromisos internacionales que se han adquirido?


Se necesita urgencia. Los objetivos a corto plazo para proteger la naturaleza y lograr la sostenibilidad del planeta no se pueden cumplir si seguimos estas trayectorias actuales. Es probable que la mayoría de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica 2020 se pierdan.


Las tendencias negativas sustanciales en la naturaleza y sus contribuciones a las personas socavarán el progreso hacia 35 de los 44 objetivos evaluados de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra.

Se necesita un cambio transformacional para alcanzar los objetivos mundiales para los años 2030 y 2050


En esta parte participe activamente, tratando de buscar escenarios en los que se encuentren uno o varios caminos. En la mayoría de los que analizamos a escalas locales, nacionales, regionales y globales, la mayoría de escenarios proyectan tendencias negativas en la naturaleza y sus contribuciones a las personas para 2050. Buscamos soluciones para proponer acciones concretas. En el reporte completo hay todo un abanico de posibles caminos, acciones y cambios necesarios para lograr frenar esta autodestrucción; es que uno ve muchos de los escenarios y no se entiende cómo es que no estamos asustados.

¿Qué arrojan los modelos sobre el futuro de la biodiversidad del planeta? ¿Por qué esto debería importarnos?

Sobre el futuro, debido al impacto proyectado del aumento del cambio en el uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático, el futuro, si seguimos así, no va a sostener a la humanidad y las poblaciones más afectadas seguirán siendo los más pobres y los jóvenes.

En el informe, en el capítulo donde yo participé, hicimos una aproximación por nexos, relaciones entre sectores y combinando varias metas de ODS… Los temas abordados fueron el desafío de alimentar a la humanidad sin degradar el planeta; mantener el bienestar de la población mientras se restaura la biodiversidad; conservar agua dulce disponible para la naturaleza y para la humanidad; armonizar la consecución de alimentos con la protección de la biodiversidad en el mar y los océanos y sostener las ciudades a la par de los ecosistemas rurales que las sustentan. Hay mucha riqueza de lecciones para extraer de este informe y esperamos que los gobiernos lo usen como guía para los próximos años.


También, en el capitulo 5, hablamos de acciones o intervenciones principales que pueden generar un cambio transformador y se relacionan con desarrollar incentivos para la responsabilidad ambiental y eliminar los subsidios perversos; reformar la toma de decisiones sectorial para promover la integración entre sectores y jurisdicciones; acciones preventivas y monitoreo en, por ejemplo, el fortalecimiento del estado de derecho y la implementación de leyes y políticas ambientales.

Para aterrizar la discusión a Colombia ¿cómo estamos frente a otros países? ¿Cuáles son los principales desafíos que identificaron?

El planeta está en problema y Colombia no es la excepción, a pesar de tener una de las legislaciones ambientales más desarrolladas, el hecho es que no vamos a cumplir las metas Aichi, como la de deforestación, por ejemplo. La razón, en mi opinión, es que no se han atajado las causas reales de esto, que en nuestro país, como en muchos otros, tienen que ver con la inequidad y los diferentes poderes e ilegalidades.

La deforestación ilegal debe eliminarse y debemos centrar la discusión en las acciones concretas, prioridades en zonas críticas, acuerdos, planificación, y mucho más. El Ministerio de Ambiente aseguró que el 70 % de la pérdida de bosque en Colombia es ilegal, entonces la meta debe ser acabar con esa ilegalidad. La deforestación sigue siendo una de las causas principales de pérdida de biodiversidad en los trópicos.

¿Cuál es el siguiente paso, el llamado? ¿Qué hay que hacer para dejar un planeta más resiliente y sostenible a las futuras generaciones?

El llamado es a actuar. Sin duda, no hay más oportunidades. Un componente clave, entre muchos que se proponen, es la reforma de los sistemas financieros y económicos globales para diseñar una economía global sostenible.

¿En qué consisten estas reformas?

Esto es muy complejo, y no es mi tema específico, pero la idea es hacer énfasis en la importancia de utilizar productos de la biodiversidad para crear alternativas económicas para las comunidades locales y pueblos indígenas. También se habla de legislaciones (e incentivos) que nutran un cambio de las economías lineales actuales hacia las circulares; es decir, por las cuales los recursos se extraen, se fabrican en bienes, se pierden como desechos y se convierten en circulares basados en sistemas naturales que reciclan, reutilizan, y recrean sin desperdicio).